23 junio, 2017

Intermitencias

Creo que estoy triste. o por ahí cansada. tengo tantas cosas que hacer, no puedo ni ordenarlas, la lista parece infinita, no puedo poner prioridades, no se por donde arrancar, la casa no ayuda, para variar es un despelote, la cerradura se rompe, Adolfo tiene hambre y me queda poca comida, logro resolver lo de la puerta y Adolfo ahora esta comiendo, no pude ir a la pileta, no tengo tele y hoy esta el partido de Boca- River, me quiero dar un gusto y voy a comprarme comida chatarra para comer mientras veo el partido, una especie de placer dañino. Empieza el partido, cada 5 minutos se traba la conexión, y las imágenes si no las veo pausadas, van en slowmotion, me empiezo a embolar, van 0-0, a Boca le están sacando tarjetas amarillas por todo, no entiendo mucho, pero claramente no esta bueno. Se viene el entretiempo, me hago unas salchichas, la comida mas elaborada de estos últimos 6 meses. Cuando empieza el segundo tiempo con mi conexión intermitente veo lo que seria luego categorizado como la mayor barbarie de la historia del fútbol. A los jugadores de River les tiran gas pimienta en la cara, la situación era confusa, si estaban en la manga, ¿cómo? ¿cuándo? ¿por qué? Claramente una situación sin sentido, los desubicados infaltables de siempre que arruinan algún evento, pero estos desubicados, 2, 3, 7 .. despiertan el odio de algunos que parecen estar conteniéndolo desde sus casas, ese odio que es como una llave de gas abierta que espera una mínima chispa para explotar. y ahí están, puteando a TODOS los que somos hinchas de boca, y a los jugadores, y al gobierno, y alabando lo bueno y lo lindo que se vive en Europa (vamos muchachos, hay mas continentes que Europa), un continente que forjo sus raíces en la colonización, el robo, las matanzas, la violación, el uso de esclavos y que sin ir más lejos presenta hechos de violencia y represión a diario, pero bueno .. el césped del vecino siempre es más verde, esa violencia tiene elegancia. Después de una hora y pico, se cancela el partido, lamentable lo que paso, lamentable, que los jugadores de mi equipo no se hayan acercado, lamentable el odio que la gente tiene guardado, lamentable que ante cualquier cosa ya se putee al país. Ya no quiero seguir leyendo, ni viendo nada del fútbol, de los opinólogos, los oportunistas, los rencorosos, 
Mi casa sigue siendo un quilombo, Adolfo esta dormido, la puerta esta cerrada. Tache algunas de las cosas que tengo que hacer y ordene las 3 primeras.
Yo también estaba triste o por ahí cansada.


Autora: María Belén Ferro Moreno, 15/5/2015

15 junio, 2017

Día del Libro

Frase de Jorge Luis Borges sobre los libros y obra de Emmanuel Thevot

La celebración de una fecha especial para el Día del Libro comenzó en Argentina el 15 de junio de 1908 como “Fiesta del Libro”. Ese día se entregaron los premios de un concurso literario organizado por el Consejo Nacional de Mujeres.
 En 1924, el Decreto 1038 del gobierno nacional declaró como oficial la “Fiesta del Libro”. El 11 de junio de 1941, una resolución Ministerial propuso llamar a la conmemoración “Día del Libro” para la misma fecha, expresión que se mantiene actualmente.

La revolución del Libro 

Las tablas de arcilla o bajorrelieves en diferentes piedras fueron los primeros soportes. A los egipcios les corresponde el invento del papiro, una especie de papel fabricado con una planta que crecía a orillas del Nilo. Las láminas de papiro medían hasta 49 cm de largo y 20 cm de ancho. Se las enrollaba y lo usaban los escribas para asentar sus escritos. Los chinos aportaron un soporte mucho más perdurable: el papel. Este invento aparece en los registros históricos en el año 105 d. c., pero es sin duda más antiguo. El pergamino fue el sistema usado en Europa durante la Edad Media y tenía la ventaja de que se podía escribir de las dos caras. Se agrupaba en varios pliegos y se cosía formando los códices, que poco a poco fueron constituyendo lo que hoy se conoce como un libro. En esta evolución el impacto más decisivo para la humanidad fue la aparición de la imprenta. En los comienzos de la imprenta se utilizaban los incunables, pero hacia el siglo XVI se dejaron de usar. Con la imprenta llegó la democratización del acceso al saber: hoy es difícil imaginar un mundo en donde se usara en forma casi exclusiva la narración oral para comunicar experiencias e impartir educación. En definitiva: hoy no se puede negar que el avance de la ciencia y de la tecnología habría sido imposible sin la existencia del libro.

 Fuente: Diario El Norte


06 junio, 2017

Decálogo del perfecto cuentista

Por Horacio Quiroga  (1879-1937)


  1. Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
  2. Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
  3. Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
  4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
  5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
  6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
  7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
  8. Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
  9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
  10. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.
Fuente: Literatura.us